La audiencia ha privado a Gerardo de llegar a la gran final de Gran Hermano 11. El concursante se había salvado durante los últimos dos meses de todas las expulsiones. Sin embargo, ayer no ha podido en el duelo mano a mano con uno de los pesos pesados para los espectadores. Ángel ha ganado la batalla al flamante novio de Saray en "una de las votaciones con más participación de la historia", según ha declarado Mercedes Milá.
Con esta salida, justo en la recta final del concurso, se esfuma la aureola de "favoritos" que cubría a Pilar, Saray y Gerardo desde que la audiencia echara la semana pasada, contra todo pronóstico, a "Tati". La expulsión del madrileño pone la pizca necesaria de incertidumbre a la última semana en la casa de Guadalix de la Sierra. Con Pilar prácticamente descartada para muchos como ganadora (ya salió de la casa y volvió a ella en la repesca), los espectadores tendrán ahora que decidir si premian con los 350.000 euros a Saray o a Ángel.
El paso por el concurso de ambos participantes ha sido similar. Ambos gozan del cariño de una parte importante de la audiencia, se han alejado de los conflictos cuando estos les podían perjudicar -salvo en la parte final, cuando ya ha sido imposible no encararse con alguien debido al escaso número de habitantes en la casa- y han hecho méritos para llevarse el dinero. Por ello, la de Gran Hermano 11 será una de las finales más disputadas de los últimos años y con una situación inédita: una madre y una hija lucharán por el premio final.


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