
«Ladran, luego cabalgamos». Son las palabras que Pepe, el «superganador» del último Gran Hermano, dirigió a su padre nada más abandonar la casa de Guadalix. Esta frase resume también el paso del concursante que mejor ha sabido manejar las votaciones de los espectadores y que ha demostrado que una buena estrategia, más que cualquier otra virtud, sirve para ganar el reality.
Pepe se impuso junto a su compañera Raquel a las otras dos parejas que llegaron a la final de la edición especial de Gran Hermano, que ha reunido a los dúos más polémicos de los diez años de historia del concurso.
Primero abandonaron la casa Nico y Ainhoa para dejar paso luego a Jorge Berrocal y Silvia, que se quedaron a un paso de la victoria.
Ya en el plató, Pepe confesó que su «partener» en la casa fue más una rémora que una ayuda para hacerse con los 60.000 € del premio final: «Estuve a punto de tirar la toalla cuando vi todo el trabajo que me quedaba con Raquel», dijo.
También aprovechó para desmentir las acusaciones de proxenetismo que algunos ex concursantes del programa han vertido mientras él se encontraba aislado en la casa. «De estratega y de malo uno puede tragar, pero que te llamen proxeneta, creo que ya se estan pasando. Hablaré con mi padre y tomaremos las medidas pertinentes», advirtió.
Las parejas finalistas
Nico y Ainhoa participaron en GH 5 y mantuvieron una relación un tanto turbulenta. Seis ediciones despuésambos aceptaron entrar en la casa «para superar los acontecimientos del pasado», y a día de hoy, el italiano y la madrileña se han reconciliado. Unidos entre sí pero enfrentados con el resto de la casa, ese ha sido su balance de esta edición.
Pepe y Raquel fueron en GH 7 el gran enredo de la casa. Raquel se enamoró de él, un amor que no fue correspondido pero hoy ya han aparcado sus diferencias.
La tercera pareja, Jorge y Silvia entró en la primera edición de Gran Hermano, cuando aún no se sabía nada del concurso y se entendía como un «estudio sociológico». Jorge se enamoró de María José Galera (y dejó para el recuerdo frases como «¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?¿Quién?»), aunque su historia acabó como el rosario de la aurora, y Silvia se enamoró de Israel (con el quie tuvo un hijo, aunque finalizara su noviazgo).
Pepe se impuso junto a su compañera Raquel a las otras dos parejas que llegaron a la final de la edición especial de Gran Hermano, que ha reunido a los dúos más polémicos de los diez años de historia del concurso.
Primero abandonaron la casa Nico y Ainhoa para dejar paso luego a Jorge Berrocal y Silvia, que se quedaron a un paso de la victoria.
Ya en el plató, Pepe confesó que su «partener» en la casa fue más una rémora que una ayuda para hacerse con los 60.000 € del premio final: «Estuve a punto de tirar la toalla cuando vi todo el trabajo que me quedaba con Raquel», dijo.
También aprovechó para desmentir las acusaciones de proxenetismo que algunos ex concursantes del programa han vertido mientras él se encontraba aislado en la casa. «De estratega y de malo uno puede tragar, pero que te llamen proxeneta, creo que ya se estan pasando. Hablaré con mi padre y tomaremos las medidas pertinentes», advirtió.
Las parejas finalistas
Nico y Ainhoa participaron en GH 5 y mantuvieron una relación un tanto turbulenta. Seis ediciones despuésambos aceptaron entrar en la casa «para superar los acontecimientos del pasado», y a día de hoy, el italiano y la madrileña se han reconciliado. Unidos entre sí pero enfrentados con el resto de la casa, ese ha sido su balance de esta edición.
Pepe y Raquel fueron en GH 7 el gran enredo de la casa. Raquel se enamoró de él, un amor que no fue correspondido pero hoy ya han aparcado sus diferencias.
La tercera pareja, Jorge y Silvia entró en la primera edición de Gran Hermano, cuando aún no se sabía nada del concurso y se entendía como un «estudio sociológico». Jorge se enamoró de María José Galera (y dejó para el recuerdo frases como «¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?¿Quién?»), aunque su historia acabó como el rosario de la aurora, y Silvia se enamoró de Israel (con el quie tuvo un hijo, aunque finalizara su noviazgo).
















































